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La continuidad como un propósito

Todo emprendimiento surge como una entidad viva que, en su origen, está vinculada a la figura de su creador. Criatura y criador se confunden por largo tiempo. La sucesión debe ser encaminada bajo la perspectiva de la continuidad, para que ambos, creador y criatura, sigan sus caminos de forma positiva. O sea, de vida y no de ausencia. Y este momento ha llegado para Bernhoeft Consutoria que, a partir de ahora, ha evolucionado su marca para höft.

Creada en 1975 como un ambicioso sueño y pura intuición, nuestra empresa creció, es reconocida y hoy tiene vida propia.

Desde el año 2000, Bernhoeft fue adquiriendo estructura, ritmo y porte empresarial. Ya no es solamente un emprendimiento basado en mi figura y limitaciones.

Nuevos socios fueron incorporados - Édio, Renata y Wagner - que adoptaron el sueño en la forma de un compromiso con los valores y la visión de origen.

höft posee hoy un equipo de consultores fuertemente comprometida con el futuro y vocación de sus orígenes, pero debidamente adaptada a los nuevos desafíos.

Por lo tanto, el registro que deseo hacer es de mi profunda alegría y gratitud a los continuadores de Bernhoeft en los próximos años. Además de sermos también vistos y reconocidos como una empresa que consigue mantener coherencia entre lo que dice y lo que hace. Deseo hacer público mi gratitud a los clientes que confiaron en nosotros, a todos aquellos que nos acompañaron en nuestro largo camino y al apoyo que recibimos de los medios de comunicación que nos posibilitaron la visibilidad que hoy tenemos.

Bernhoeft, ahora höft, está más fuerte, competente y estructurada; mantendrá los encantos de su origen artesanal, enfocada en el respeto a los que nos confían su futuro, en la forma de procesos de sucesión y continuidad, tanto del patrimonio visible como también del invisible.

Renato Bernhoeft - noviembre del 2008.